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La Muerte Negra


La centralización del poder papal culminó con el Papa Inocente IV quien ejerció el poder papal desde 1243 hasta el 1254. El Papa Inocente IV intentó dar un vuelco al papado convirtiéndolo en la más alta autoridad política del mundo, proclamando que el Papa era el “vicario (su representante en la Tierra) del Creador, para quien cada criatura humana es un súbdito”. Fue bajo Inocente IV que se hizo de la Inquisición una institución oficial de la Iglesia Católica Romana.

A pesar de la opresión de la Inquisición, Europa en el siglo XIII se comenzó a recuperar de la perturbación económica y social causada por las cruzadas. Los signos de un renacimiento europeo eran visibles en la amplitud de los horizontes intelectual y artístico. El comercio con otras partes del mundo hizo mucho en el enriquecimiento de la vida europea. Europa estaba entrando en una época en la cual la caballería, la música, el arte y los valores espirituales estaban jugando un gran papel. Apenas había transcurrido una centuria de este progreso, cuando un desastroso acontecimiento detuvo abruptamente todo el avance logrado. Este acontecimiento fue la aparición de la peste bubónica, mejor conocida como la Muerte Negra.

La Muerte Negra comenzó en Asia y pronto se extendió por Europa donde dio muerte a por encima de 25 millones de personas (cerca de un tercio de la población total de Europa ) en menos de cuatro años. Algunos historiadores colocan la cifra de víctimas más cercana a los 35 y 40 millones de personas, es decir, aproximadamente la mitad de todos los europeos.

Al principio la epidemia se extendió por Europa entre los años de 1347 y 1350. La peste bubónica continuó golpeando a Europa con mortalidad decreciente cada diez y veinte años, en brotes de corta duración a lo largo del tiempo hasta los años 1700s. Aunque es difícil calcular el número de muertes durante este largo período de 400 años, se cree que más de 100 millones de personas murieron por causa de la peste.

Se cree que fueron dos tipos de peste los que causaron la Muerte Negra. La primera es de tipo “bubónica”, que es la más común. La forma bubónica de la peste se caracteriza por inflamación de los ganglios linfáticos; la inflamación se llama bubón. Los bubones son acompañados por vómito, fiebre y muerte si no se tratan en pocos días. Este tipo de peste no es contagioso entre los seres humanos; se requiere un portador activo como una pulga. Por esta razón muchos historiadores creen que roedores infestados con pulgas fueron los que causaron la peste bubónica. Un número de registros abarcando los años entre el 1347 y finales del 1600 hablan de infecciones de roedores previas a varios brotes de la Muerte Negra, aportando credibilidad a la teoría de los roedores.

La segunda forma que contribuyó a la Muerte Negra es el tipo altamente contagioso conocido como peste “neumónica”. Se presenta con escalofríos, respiración acelerada y tos con sangre. La temperatura del cuerpo es muy alta y con frecuencia se produce la muerte en los dos o tres días posteriores de haber contraído la enfermedad. Este segundo tipo de la peste es casi siempre fatal y se transmite más fácilmente en sitios de clima frío y pobre ventilación. Hoy día, algunos médicos creen que fue la segunda forma, la peste neumónica, la responsable por la mayoría de las víctimas fatales de la Muerte Negra, mayormente debido a la promiscuidad, el hacinamiento y las pobres condiciones higiénicas que prevalecían entonces en Europa.

Normalmente sacudiríamos nuestra cabeza al pensar en este período trágico de la humanidad y daríamos gracias a la medicina moderna por haber desarrollado curas para esa terrible enfermedad. No obstante, aun persiste el enigma del mal provocado por la Muerte Negra. En efecto, muchos de los brotes ocurrieron en regiones despobladas durante el clima caluroso del verano. No todos los brotes de la peste bubónica estuvieron precedidos de invasión anormal de roedores infectados; es más, sólo una minoría de casos parecía tener relación con el incremento de la presencia de animales. El más grande acertijo en relación a la Muerte Negra es aquel cuando nos preguntamos cómo es posible contagiar poblaciones enteras aisladas y sin contacto con áreas anteriormente infectadas. Otra cosa, las epidemias tendían a desaparecer abruptamente.

Para resolver esos acertijos, un historiador normalmente buscaría el registro de los años de la peste para ver lo que la gente estaba informando al respecto. Cuando lo hace así, encuentra historias tan alucinantes e increíbles que posiblemente las rechaza considerándolas fantasías y supersticiones de mentes altamente asustadizas. Una gran cantidad de gente por toda Europa y otras regiones del mundo que fueron tocadas por la peste, informaban que los brotes eran ocasionados por una “niebla” de olor nauseabundo. Esa niebla llegaba con frecuencia después de la aparición de extrañas luces brillantes en el cielo. Los historiadores se dieron cuenta rápidamente que la eran reportadas con mucha regularidad que la niebla y las luces brillantes eran reportadas con mucha regularidad y en muchas más localidades de las que se señalaban como infectadas por roedores. Los años de la peste eran, de hecho, períodos de fuerte actividad OVNI. Entonces, ¿qué cosa era esa niebla misteriosa?


Hay otra forma muy importante mediante la cual puede ser transmitida una peste: por medio de armas bacteriológicas. Actualmente los Estados Unidos y la Rusia, poseen almacenes repletos de armas biológicas que contienen peste bubónica y otras plagas epidémicas. Los gérmenes se mantienen vivos en proyectiles que rocían el aire con la peste en forma de niebla espesa artificial frecuentemente visible. Cualquiera que inhale aire contaminado con la niebla contrae la enfermedad. Hay armas biológicas en suficiente cantidad en el mundo actual como para barrer una buena porción de la humanidad. Los informes sobre la idéntica niebla inductora de la enfermedad en los años de la peste, sugieren fuertemente que la Muerte Negra fue causada por guerra bacteriológica. Echemos un vistazo a los increíbles informes que nos conducen a esa conclusión.

Al primer brote de la peste en Europa siguió una serie de acontecimientos extraños. Entre los años 1298 y1314 fueron vistos sobre Europa siete grandes “cometas”, uno de los cuales fue de una “oscuridad impresionante”.[1] Un año antes del primer brote de la peste en el continente europeo, se informó de “una columna de fuego” divisada sobre el palacio del Papa en Avignón en Francia. (*) Al principio del año fue observada una “bola de fuego” sobre París, y según se dice, ésta permaneció visible a los observadores por algún tiempo. Para la gente de Europa, esas visiones presagiaban la aparición de la peste y en efecto así sucedía.

Es cierto que algunos de los “cometas” anunciados eran eso: cometas. Otros también pueden haber sido pequeños meteoros o bolas de fuego (grandes meteoros brillantes) . En siglos pasados la gente en general era mucho más supersticiosa que en la actualidad, y los tan naturales meteoros y fenómenos similares ordinarios, frecuentemente eran reportados como precursores de futuros desastres aunque no tuvieran ninguna relación con acontecimientos de la vida real.

Por otra parte, es importante destacar que casi todos los objetos extraños observados en el cielo eran considerados “cometas”. Un buen ejemplo se encuentra en el famoso libro editado en 1557, “Una Cronología de Prodigios y Portentos” de Conrad Lycosthenes.(**) En la página 494 leemos sobre un “cometa” observado en el año 1479 : “Un cometa fue visto en Arabia con la forma de un rayo de madera puntiagudo…..” La ilustración que lo acompaña estuvo basada en descripciones de testigos oculares, señala lo que claramente parece ser la mitad frontal de un cohete metido entre algunas nubes. El objeto descrito parece poseer muchas ventanillas. Hoy día llamaríamos a ese objeto un OVNI y no un cometa. Esto nos conduce a preguntarnos cuántos de los muchos antiguos cometas no eran realmente similares a objetos en forma de cohete. Cuando confrontamos un antiguo reporte de un cometa en realidad no sabemos con qué clase de cosa estamos tratando, a menos que se cuente con una descripción completa. Un reporte de un repentino incremento del fenómeno celeste “cometa” o similares, puede, de hecho, significar un incremento de la actividad OVNI.

La conexión entre el extraño fenómeno aéreo y la Muerte Negra fue inmediatamente establecido cuando el primer brote de la peste en Asia. Como lo narra el historiador:
“Las primeras informaciones sobre la peste llegaron del Este. Ellas eran confusas, exageradas, temibles, cuando informan desde este cuarto del mundo, en muchas descripciones, de tempestades y terremotos, de meteoros y cometas arrastrando gases nocivos que matan los árboles y destruyen la fertilidad de la tierra….” .[2]

El pasaje anterior indica que los extraños objetos voladores estaban haciendo mucho más que esparcir enfermedades: estaban aparentemente rociando desfoliantes químicos o biológicos desde el aire. El párrafo anterior repite lo de las antiguas tabletas mesopotámicas las cuales describen cómo los antiguos “dioses” Custodios desfoliaban el paisaje. Muchas de las pérdidas humanas durante la Muerte Negra puede haber sido causada por tales desfoliantes.

La conexión entre los fenómenos aéreos y la peste había comenzado siglos antes de la Muerte Negra. En nuestra discusión hemos visto ejemplos de la peste de Justiniano. Leímos de otra fuente acerca de una gran peste que había brotado en el año 1117, casi 200 años antes de la Muerte Negra. La peste también fue precedida por un extraño fenómeno celeste:
“En el año de 1117, en Enero, pasó un cometa como un ejército encendido desde el Norte hasta el Oriente; la Luna estaba cubierta por una nube de color azul rojiza como en un eclipse; un año más tarde apareció una luz más brillante que el Sol. Esto fue seguido de un gran frío, de hambre y de peste, de la cual se dijo que había ocasionado la muerte en un tercio de la humanidad.”[3](*)

Una vez que la Muerte Negra medieval hubo comenzado, los fenómenos aéreos dignos de mención continuaron acompañando a las terribles epidemias. Informes de muchos de esos fenómenos fueron reunidos por Johannes Nohl y publicados en su libro “La Muerte Negra, una crónica de la peste” (1926). De acuerdo al señor Nohl, por lo menos 26 “cometas” fueron reportados entre 1500 y 1543. Quince o dieciséis fueron vistos entre 1556 y 1597. En el año 1618, fueron observados ocho o nueve. El señor Nohl pone énfasis en la conexión que la gente percibía entre los “cometas” y las subsecuentes epidemias:
“En el año 1606 fue visto un cometa, después de lo cual atravesó el mundo una peste general. En 1582 un cometa trajo una peste tan violenta sobre Majo, Praga, Turingia y Holanda y otros lugares, que sólo en Turingia arrasó con 37.000 personas y en Holanda con 46.415.”[4]

De Viena, Austria, obtuvimos la siguiente descripción de un suceso acaecido en el año 1568. Aquí vemos la conexión entre un brote de peste y un objeto descrito de una forma notablemente similar a un cigarro moderno o un OVNI en forma de rayo:
“Cuando en el Sol y la luz de la Luna, un hermoso arco iris y un rayo encendido fueron vistos por encima de la iglesia de Santa Estefanía, todo esto fue seguido por una violenta epidemia en Austria, Swaboa. Augsberg, Wuertemberg, Nuremberg y otros lugares, arrasando con seres humanos y rebaños”.[5]

Las observaciones de los fenómenos extraños en el cielo normalmente ocurrieron desde algunos minutos hasta un año antes de que brotara la peste. Donde hubo vacío entre una observación determinada y la llegada de la peste, se reportaba algunas veces un segundo fenómeno: la aparición de figuras horribles de aspecto humano y vestidas de negro. En muchas ocasiones fueron vistas esas figuras bordeando las aldeas y ciudades; y su presencia era la señal de un inmediato brote de epidemia. En un resumen escrito en el año de 1682 se habla de una visita así un siglo antes:
“En Brandenburgo, Alemania, aparecieron en 1559 unos hombres horribles, de los cuales fueron vistos primero unos quince y más tarde veinte. Los primeros tenían sus pequeñas cabezas colocadas por el lado posterior, y los otros tenían espantosas caras y llevaban largas guadañas con las que cortaban la avena, así que el crujido de las guadañas fuera oído a gran distancia; pero la avena quedaba en pie. Cuando se le acercaban algunas personas, al verlos se iban corriendo con sus segadoras.”[6]

La visita de esos hombres extraños a los campos de avena era seguida por un severo brote de peste en Brandenburgo.


Este incidente hizo surgir importantes preguntas: ¿Quiénes eran esas misteriosas figuras? ¿Qué eran esos largos instrumentos parecidos a las guadañas que ellos portaban y que emitían un sonido similar al segador? Parece que esas “guadañas” pueden haber sido grandes instrumentos diseñados para rociar veneno o gas con carga bacteriológica similares a las asperjadoras agrícolas. Esto significaría que los pobladores malinterpretaban el movimiento de las “guadañas” como un intento de cortar la avena cuando, de hecho, los movimientos eran acciones para rociar con asperjadoras a las ciudades y campos. Hombres similares vestidos de negro fueron reportados en Hungría:
“… en el año de Cristo de 1571, fue visto en Cremnitz, en los pueblos montañeses de Hungría, por el día de la Ascensión en la tarde, una muy grande perturbación, la más grande de todas, cuando sobre Schuelesberg, allí apareció tanto jinete negro que prevalecía la opinión de que los turcos estaban haciendo una invasión secreta, pero quienes rápidamente desaparecieron otra vez; y llegado a este punto se desató una terrible peste en el vecindario.”[7]

Los extraños hombres vestidos de negro, los “demonios” y otras figuras horribles fueron vistas en otras comunidades europeas. Las terribles criaturas fueron con frecuencia observadas portando grandes “escobas” , “guadañas” o “espadas”que usaban para “barrer” o “tocar” a las puertas de los hogares de la gente. Los habitantes de esas casas caían enfermos con la peste después de esto. Es de estos incidentes que la gente creó la imagen popular de la “muerte” representada por un esqueleto o demonio cargando una guadaña. La guadaña vino a simbolizar el acto de la “muerte” segando a las personas como se corta el grano. Cuando miramos esta imagen obsesionante de la muerte, podemos de hecho, estar en presencia de la cara del OVNI.

De todos los fenómenos relacionados con la Muerte Negra, el que con más frecuencia aparece en los reportes es la mención de una extraña y nociva “niebla” o vapores aunque no apareciesen los demás fenómenos que acompañaban la peste. El señor Nohl dice que esta bruma húmeda y pestilente constituía una “característica que precedía a la epidemia y se mantenía a través de su curso total”.[8]

Una gran cantidad de médicos de la época tomaban como diagnóstico que la niebla era la causante de la peste. Esta conexión fue establecida desde el mismo comienzo de la Muerte Negra, como lo dice el señor Nohl:
“El origen de la peste cae en China; se dice que allí comenzó la tormenta ya en el año de 1333, después de una terrible niebla que emitía un horrible hedor e infestaba el aire.”[9]

Otro cuento recalca que la peste no se contagiaba de persona a persona sino que se contraía por la respiración cuando se inhalaba el aire mortalmente hediondo:
“Durante todo el año de 1382 no hubo viento, en consecuencia de lo cual el aire se volvió putrefacto; así que brotó la epidemia y la peste no pasó de un hombre a otro sino que cada uno de los que murió por ella la tomó directamente del aire.”[10]

Informaciones sobre la “bruma” letal y la “niebla” pestilente llegaron de todas partes del mundo infestado por la peste.
“Una crónica de Praga describe la epidemia en China, la India y Persia; y el historiador florentino Matteo Villani, quien se tomó el trabajo de su hermano Giovanni después que este murió de peste en Florencia, repite el cuento de los terremotos y bruma pestilente de un viajero por Asia…”[11]

El mismo historiador continua:
“Un incidente similar con terremoto y bruma pestilente fue reportado desde Chipre y se creyó que el viento había sido tan venenoso que los hombres caían fulminados y morían de eso.”[12]

Y añade:
“Los cuentos alemanes hablan de una niebla pesada de hedor horrible, la cual avanzaba desde el Este y se esparcía por sí misma sobre la Italia”.[13]

El autor establece que en otros países:
”...la gente estaba convencida de que los que contraían la enfermedad de la peste, lo hacían de la misma manera como era común descrita, o sea, realmente, cuando esta llegaba desde las calles como una bruma pálida.”[14]

El historiador resume, bastante dramáticamente:
“La Tierra misma parecía estar en un estado de convulsión, sacudiéndose y escupiendo, trayendo viento muy pesado y venenoso que destruía animales y plantas y llenaba a los pantanos de insectos que ayudaban a completar la destrucción.”[15]

Sucesos similares son repetidos por otros escritores. Un diario de 1680 refiere este insólito incidente:
“Que entre Eisenberg y Dornberg treinta ataúdes fúnebres todos cubiertos con ropas negras fueron vistos a plena luz del día, entre ellos y sobre un ataúd un hombre negro estaba de pie con una cruz blanca. Cuando todo esto hubo desaparecido, llegó un gran calor que la gente en este lugar difícilmente lo soportaban. Pero cuando el sol se puso, ellos percibieron un dulce perfume com9o si ellos estuvieran en un jardín de rosas. Por este tiempo estaban todos ellos sumidos en una perturbación. Después de esto la epidemia se instaló en Turingia en muchos lugares.”[16]

Más al Sur, en Viena:
“... Y niebla mal oliente con los culpables, como indicativos de la peste, y de esos, por supuesto, fueron observados varios el pasado otoño.”[17]

Directo desde la ciudad de Eisleben asolada por la peste, tomamos este divertido y quizás exagerado periódico que cuenta el 1 de Septiembre de 1682:
“En el cementerio de Eisleben en el corriente mes a la sexta hora de la noche se notó el siguiente incidente: cuando durante la noche los enterradores estaban afanados en el trabajo de cavar trincheras porque en muchos días entre ochenta y noventa habían muerto; repentinamente ellos observaron que la iglesia del cementerio, más específicamente el púlpito estaba iluminado por una fuerte luz brillante. Pero cuando iban hacia ella se puso oscura y negra, llegó una espesa niebla sobre el cementerio que les hacía difícil verse unos a otros, espantosos espíritus malignos se veían asustando a la gente, duendes burlones e insultantes, así como también muchos espectros y fantasmas blancos…”[18]
Más tarde el mismo periódico añade:
“Cuando el Maestro Hardte expiró en su agonía, un humo azul se vió salir de su garganta y esto en presencia del cura; lo mismo había sido observado en el caso de otros expirando. De igual forma un humo azul ha sido observado saliendo de los hastiales de las casas de todos los habitantes que han muerto en Eisleben. En la iglesia de San Pedro ha sido observado el humo azul cerca del techo; sobre este relato la iglesia ha rehuido, sobre todo cuando la parroquia ha sido exterminada…”[19]

La “niebla” o peste venenosa era suficientemente espesa como para mezclarse con la humedad normal del aire y formar parte del rocío matutino. La gente estaba alarmada como para tomar la siguiente precaución:
“Si el pan recién horneado es colocado por la noche en el extremo de un poste y en la mañana amanece mohoso y por dentro crecido y amarillo o verde, e incomible; y cuando de manera igual las aves de corral beben el rocío matinal y mueren en consecuencia, es que el veneno de peste está cerca de la mano.”[20]

Como notamos antes, la “niebla” letal estaba directamente asociada con las luces brillantes moviéndose en el cielo. Otras fuentes para la peste han sido reportadas. Por ejemplo: Forestus Alcmarianos escribió sobre una “ballena” enorme que él encontró, la cual tenía las siguientes medidas:
“28 ells (105 pies) de largo y 14 ells (33 pies) de ancho. La “ballena” había sido lanzada encima de la playa de Egemont por grandes olas y quedó varada al aire libre, la cual volvió luego a la mar y produjo tan grande malignidad y fetidez del aire que muy pronto estalló una gran epidemia en Egemont y lugares vecinos.”[21]

Es una lástima que el señor Alcmarianos no dé una descripción más detallada de la gran mortandad que produjo la “ballena” porque puede haber sido una nave similar a un OVNI moderno, los cuales han sido observados entrando y saliendo de los cuerpos de agua. En otras palabras, el señor Alcmarianos y su ballena pueden haber sido sólo eso: una ballena muerta putrefacta que por casualidad fue lanzada a la playa y vuelta a hundir en el mar justo antes de un brote repentino de peste.

Es significativo que la niebla putrefacta y el aire malo eran culpados por muchos pueblos de la producción de epidemias a los largo de la historia. En la antigua Roma durante una peste, el famoso médico griego Hipócrates (460 – 337 AC.) estableció que la enfermedad fue causada por perturbaciones del cuerpo ocasionadas por cambios producidos en la atmósfera. Para remediar esto, el célebre Hipócrates hizo que la gente lanzara grandes fuegos públicos. El creía que los grandes incendios podían corregir el aire. El consejo de Hipócrates fue seguido siglos más tarde por los médicos durante la peste medieval. Sin embargo, los doctores modernos tienen una visión sombría de consejo de Hipócrates sobre esta materia, en la creencia que Hipócrates era ignorante de las verdaderas causas de la peste. En realidad, enormes piras en las afueras era la única defensa concebible contra la peste si esta era causada por la aspersión de niebla saturada de gérmenes. No se había inventado la vacuna para combatir la peste y por lo tanto, la única esperanza que tenía la gente era quemar la “niebla” mortal con grandes incendios en los descampados. Hipócrates y aquellos que siguieron sus consejos realmente lograron salvar algunas vidas.

Significativamente, las pestes neumónica y bubónica no eran las únicas infecciones mortales de la historia que eran producidas por una extraña niebla letal. La mortal enfermedad intestinal llamada cólera es otra:
“Cuando el cólera brotó a bordo del barco Británia de su Majestad la reina de Inglaterra, navegando en el Mar Negro en el año 1854, varios de los oficiales y marineros afirmaron positivamente lo siguiente: inmediatamente antes del brote, se extendió una curiosa niebla oscura por sobre el mar y pasó por encima del barco. Apenas había salido el navío de la niebla cuando se anunció el primer caso de la enfermedad.”[22]

Una niebla azul también fue reportada en conexión con el brote de cólera en Inglaterra en el año 1832 y entre los años 1848 y 1849. Como se mencionó antes, las plagas tenían un significado religioso muy marcado en la antigüedad. En la Biblia se dice que eran las plagas el método utilizado por Jehová para castigar a la gente por sus pecados. Los “agüeros” o presagios precediendo a los brotes de la Muerte Negra se parecen mucho a los “agüeros” relatados en la Biblia.

“Los hombres enfrentados al terror de la Muerte Negra estaban impresionados por la cadena de acontecimientos sufridos hasta el final de la peste, y por los relatos de la llegada de la pestilencia en el siglo XIV, caso que fue seleccionado como ejemplo de los acontecimientos de mal aguero entre los que deben haber ocurrido en los años precedentes al brote epidémico de 1348, el cual se pareció bastante a las diez plagas de los faraones: trastornos en la atmósfera, tormentas, extrañas invasiones de insectos y fenómenos celestes.”[23]

Además, la forma bubónica de la peste era muy parecida, si no idéntica, a algunos de los castigos impuestos por “Dios” relatados en el Viejo Testamento:

“Pero la mano del Señor fue puesta con fuerza sobre el pueblo de Ashdod (una ciudad filistea) y la destruyó y los mató con dolorosos tumores”. 1 SAMUEL 5 : 6

“ … la mano del Señor fue contra la ciudad (Gath, otra ciudad filistea), con una muy grande destrucción; y él mató a los hombres de la ciudad incluso jóvenes y viejos, y ellos tenían bubas en sus partes secretas”. 1 SAMUEL 5 : 9

“… había una mortal destrucción a través de toda la ciudad; la mano de Dios era muy dura con ella. Y los hombres que sobrevivieron fueron afectados con tumores (hemorroides) ; y los gritos desde la ciudad llegaban a los cielos.” 1 SAMUEL 5 : 11–12

El aspecto religioso de la Muerte Negra medieval fue incrementado por los informes de sonidos atronadores en conexión con los brotes de la peste. Los sonidos eran similares a los descritos en la Biblia como acompañantes de la aparición de Jehovah. Extrañamente, son ellos también los sonidos comunes en algunos de los testimonios de los observadores de OVNIS:

“Durante la peste de 1565 en Italia, rugidos de truenos se oían día y noche, como en la guerra, junto con un alboroto y el ruido como de un ejército enorme. En Alemania, en muchos lugares se oyó un ruido como si una carroza fúnebre estuviera pasando por la calle…” [24]

Ruidos similares acompañaban extraños fenómenos aéreos en la extraordinaria visión en relación a la peste en Inglaterra. Los objetos descritos en las citas debajo, permanecieron visibles por más de una semana y parecían ser un verdadero cometa o planeta como Venus, no obstante que algunos de los otros objetos pudieran ser etiquetados como “no identificados”. El historiador Walter George Bell, fantaseando sobre lo escrito en la época, lo resume así:
“Tarde, en las oscuras noches de Diciembre del año 1664, los ciudadanos de Londres se sentaron a mirar una nueva estrella brillante, con “enorme ruido” sobre todo. El rey Carlos II y la reina la observaban fijamente desde la ventana en Whitehall. La estrella salió más o menos por el Este no alcanzando una gran altitud y hundiéndose debajo del horizonte por el Sureste, entre las dos y tres de la madrugada. En una semana o dos, desapareció y luego llegaron cartas de Viena notificando la visión de la luz brillante como un cometa, y “en el aire la aparición de un objeto como un ataúd, lo cual ocasionó gran ansiedad de pensamiento entre la población”.

Erfurt vio con esta otras terribles apariciones y algunos oyeron ruidos en el aire como de fuegos artificiales o sonidos de cañones y tiros de mosquetas (arma de fuego antigua más pesada que el arcabuz) . Se corrió el rumor que una noche en el siguiente Febrero, cientos de personas habían visto llamas de fuego durante una hora completa, las cuales parecían estar desde Whitehall hasta St. James y luego regresaba otra vez a Whitehall, y posteriormente desapareció.
En Marzo apareció en el cielo el más brillante cometa visible durante dos horas después de la media noche, y continuó así hasta el amanecer. Con tales portentos llegó acompañada la más terrible y gran peste en Londres.”[25]

Otros “presagios” menos frecuentes fueron reportados también en conexión con la Muerte Negra. Algunos de aquellos fenómenos obviamente eran ficción y cuando eran así, la noticia no se regaba mucho y era muy raro cuando salían de las comunidades de origen.

Las citas precedentes proporcionan evidencia que los OVNIS, es decir, la sociedad Custodia, bombardeo a la raza humana con enfermedades mortales. Esta evidencia es particularmente intrigante cuando consideramos las declaraciones hechas por una cantidad grande de contactos modernos con OVNIS, quienes dicen que ellos sólo repiten mensajes que la sociedad OVNI le han dado para la humanidad. Algunos de ellos declaran que los OVNIS están aquí y ayudan a la humanidad erradicando las enfermedades de la Tierra. La civilización OVNI se dice que no padece enfermedades. Si la civilización Custodia es verdaderamente saludable, quizás lo es sólo porque no es bombardeada a sí misma con armas bacteriológicas. Si verdaderamente los OVNIS intentan traer la salud a la raza humana, puede ser que lo que todos ellos necesitan hacer es parar la aspersión en el aire terrestre de agentes biológicos infecciosos.

La Muerte Negra no sólo mató a una gran cantidad de gente, también causó profundos daños sociales y psicológicos. En el pasado la gente estaba convencida que las epidemias eran un castigo de Dios por los pecados, y esto causaba una profunda introversión. Era natural que la gente se acusase a sí misma o a su vecindario de maldad y para remediar lo que habían hecho debían merecer su castigo. Muy raramente ocurrió a las víctimas de esas plagas, ni siquiera infligida deliberadamente, tener algo que ver con tratar de hacer más virtuosos a los seres humanos. Después de todo, los efectos sociales y psicológicos de la peste produjeron el resultado contrario. La miseria y el desespero generado por la muerte masiva, trajo como consecuencia una extensa decadencia ética. En un ambiente agonizante, mucha gente no se cuida de si sus acciones son correctas o erradas; de todas formas ellos van a morir. En el clima espantoso de la peste medieval, los valores espirituales declinaron notablemente y las aberraciones mentales se incrementaron enormemente. Los mismos resultados se observan durante una guerra. Aunque la Biblia y otros trabajos religiosos pueden predicar que las plagas y las guerras son creadas por “Dios” para terminar de hacer más virtuosa a la raza humana y espiritualmente más avanzada, el efecto siempre es el opuesto.

La naturaleza cataclísmica de la Muerte Negra, eclipsó otras actividades desastrosas de los años de la peste como lo fue el intento cristiano para exterminar a los judíos. Circulaban falsas acusaciones de que los judíos eran los culpables o causantes de la peste al envenenar los pozos de agua. Esos rumores provocaban odio espantoso contra los judíos dentro de aquellas comunidades cristianas que estaban siendo desbastadas por la epidemia. Muchos cristianos participaban en los genocidios, los cuales produjeron más muertes como los crímenes cometidos por los nazis contra los judíos en el siglo XX. De acuerdo a la Enciclopedia Colliers:

“Este país (Alemania) figuró … como el sitio de brutales masacres en la más extensa escala posible, los cuales barrían el país de punta a punta periódicamente. Aquellas culminaron en el tiempo de la terrible peste de 1348 – 1349 conocida como la Muerte Negra. Quizás porque sus conocimientos médicos y sus higiénicas formas de vida hizo a ellos un poco menos susceptibles que a otros, los judíos eran absurdamente acusados de haber deliberadamente propagado la peste, y cientos de comunidades judías, grandes y pequeñas, fueron borradas de la existencia o reducidas a la insignificancia.

Después de esto, sólo un vestigio de ruina quedó en el país, especialmente en los mezquinos señoríos donde se protegían y hasta se estimulaba para su propio bien por las ventajas financieras que ellos traían. Sólo unas pocas comunidades judías alemanas de gran tamaño, tales como la de Frankfort-am-Main o Warms, lograban mantener una existencia sólida desde los tiempos medievales en adelante.”[26]


Los genocidios con frecuencia eran instigados por los gremios de comerciantes alemanes que no aceptaban a los judíos en su nómina. Muchos de aquellos gremios eran vástagos directos de antiguas logias de la Hermandad. De hecho, los miembros en las organizaciones de la Hermandad y en los gremios de comerciantes europeos se superponían pesadamente en el siglo XIV a los liderazgos de las logias, las cuales comúnmente eran conducidas por hombres miembros de otras organizaciones de la Hermandad. Aquí está otra vez una instancia en la cual la red de la Hermandad corrupta era un contribuyente significativo, si no, la fuente primaria de un genocidio histórico mayor.

Alemania no fue la única nación con un montón de asesinatos judíos. Lo mismo ocurrió en España. En 1391, una masacre de judíos fue ejecutada en muchas partes de la península ibérica.

Aunque eran asustados cristianos los que proporcionaban la mano de obra para esos terribles genocidios, sus actividades no siempre eran respaldadas por el papado. Para crédito de Clemente VI, que ejerció el papado desde 1342 hasta 1352, el trató de proteger casi inmediatamente a los judíos de la masacre. Clemente VI emitió dos bulas papales declarando a los judíos inocentes de los cargos que se les atribuía. Las bulas hacían un llamado a los cristianos para que cesaran sus persecuciones. Clemente VI no tuvo éxito total porque en esos tiempos muchas de las logias secretas de comerciantes habían logrado fundirse en facciones dedicadas a actividades antipapales. El Papa Clemente no desmanteló a la Inquisición y la Inquisición hizo mucho por crear un clima general de opresión en el cual tales masacres podían ocurrir.

La combinación de la peste, la Inquisición y el genocidio proporcionó todos los ingredientes necesarios para cumplir la profecía apocalíptica. La iglesia católica estaba al borde del colapso a causa de que muchos clérigos perecieron con la peste y también por la pérdida de la fe popular en que la iglesia podía lograr el fin de la “enfermedad de Dios”. Una gran cantidad de gente proclamaba que los días finales estaban llegando. Cierto para la profecía fue que de esta confusión surgieron nuevos “mensajeros de Dios” con la promesa de una inminente utopía. Las enseñanzas y las proclamas de esos nuevos Mesías tuvieron un efecto electrificante sobre los destrozados europeos y trajeron a ellos un acontecimiento de la mayor importancia: la Reforma Protestante.

[1] Nohl, Johannes, The Black Death, A Chronicle of the Plague (London, George Allen & Unwin Ltd., 192), pp. 56-57.

(*)Este fue un segundo Papa, no autorizado, quien subió al trono como resultado de un cisma destro de la iglesia católica.

(**) El título completo es : ”Una cronología de los prodigios y portentos que han ocurrido más allá del orden correcto, operación y trabajo de la naturaleza, en ambas, las regiones más altas y más bajas de la Tierra, desde el comienzo del mundo hasta estos tiempos presentes”

[2] Deaux, George, The Black Death, 1347 (new York, Weybright & Talley, Inc., 1969), p. 1.

[3] Nohl, op. cit., p. 56-57.

(*) No he visto la mención de esta plaga en ningún otro libro de historia. Puede haber sido una plaga local que no destruyó un tercio de la humanidad, pero sí un tercio de la población afligida.

[4] Ibid., p. 68.
[5] Ibíd, p. 59.
[6] Ibíd., p. 53-54.
[7] Ibíd., p. 63.
[8] Ibíd., p. 205.
[9] Ibíd., p. 2.
[10] Ibíd., p. 63.
[11] Deaux., op. cit., p. 2.
[12] Ibíd.
[13] Ibíd., p. 4.
[14] Ibíd., p. 78.
[15] Ibíd., p. 4.
[16] Nohl, op. cit., p. 63
[17] Ibíd., p. 68.
[18] Ibíd., p. 66.
[19] Ibíd., p. 67.
[20] Ibíd., p. 62-63.
[21] Ibíd., p. 61-62.
[22] Corliss, Wiliam R., Handbook of Unusual Natural Phenomena (Garden City, Anchor Books, 1983), p. 206.
[23] Deux, op. cit., p. 10.

[24] Nohl, op. cit., p. 65.

[25] Bell, Walter George, The Great Plague in London in 1665 (Dodd, Mead & co., 1924), p. 1.

[26] Halsey, William D. (ed. dir.) Collier´s Encyclopedia (The Crowell-Collier Pub. Co., 1965), vol. 13, p. 579.

Del libro: "Los Dioses del Edén"

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