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Sobre la autoría de los Protocolos de Sión y una tertuliana

Escuchando a una tertuliana en un hangouts (un directo en youtube) que atribuía la autoría de los controvertidos Protocolos de los Sabios de Sión a la logia Skull and Bones, donde, recuérdese, "militan" los Bush, Kerry, y otros tantos ilustres criminales, no pude evitar salir al paso con un comentario donde rechazaba tal afirmación porque, además de incierta, ninguna sociedad secreta se atribuye públicamente a sí misma nada, y mucho menos estos Skull cuya capacidad de movimiento es limitada.

La referida tertuliana puso además en duda la autenticidad de estos 24 protocolos, atribuibles desde ciertos sectores al contenido desarrollado en el I Congreso Sionista celebrado en 1898, escudándose en su similitud con un libro editado en 1865, oportunamente anónimo, titulado "Diálogos entre Maquiavelo y Montesquieu", lo cual es muy cierto porque estos imaginarios diálogos iban encaminados hacia el despotismo de Napoleón y en su prólogo dejaba patente que estos diálogos eran aplicables a cualquier gobierno.

Para entender por qué es irrelevante que sea un plagio hay que averiguar quiénes se perjudican y quiénes se benefician del daño inculcados tras la publicación de estos Protocolos; y no son otros que los judíos los más dañados y la iglesia católica quien sale reforzada en su "eterna necesidad" de existir.

Cabe reseñar que 100 años antes de la publicación de estos Protocolos de Sión apareció un libro muy similar titulado "Los Secretos de los Ancianos de Bourg-Fontaine", enfilado claramente contra los Jansenistas, que era un movimiento Francés Católico declarado enemigo de... oh, casualidad, los jesuitas. Es de obligación recordar que la Orden de los Jesuitas tiene el mismo cometido que sus antecesores Templarios: defensa a ultranza del catolicismo y del muy Imperial Romano Vaticano, siendo el engaño y la provocación de enfrentamientos y divisiones su principal y sutil estrategia desde su imperceptible presencia tras las bambalinas del poder.

Es aquí donde fijamos la atención en que, siendo cierto que el contenido de Los Secretos de los Ancianos de Bourg-Fontaine (17??), del I Congreso Sionista (1898) y de los Protocolos de los Sabios de Sión (1905) guardan mucha similitud con los Diálogos entre Maquiavelo y Montesquieu (1865), es este último un libro adecuadamente anónimo cuya autoría es la clave, porque sólo un poder inmenso es capaz de describir con tanta antelación todo lo acontecido durante el pasado siglo XX hasta nuestros días.

Conviene además añadir como ejemplos de la manera de actuar de estos sujetos que pocos años antes del hundimiento del Titanic, cuyas sospechas apuntan a la Orden, donde fallecieron magnates contrarios a la creación de la Reserva Federal de EEUU, se publicaba una novela titulada Futility que describía a la perfección este siniestro. Y en la Revolución Francesa se publicaba el libro "Memorias para servir a la historia del Jacobinismo", cuyo autor era Augustin Burruel, donde culpaba a la masonería, y en última instancia a los judíos, de ser los autores de aquel acontecimiento histórico. Siendo cierta la participación de la masonería, el abade Burruel, oh, casualidad, jesuita, no menciona que eran y son ellos, los jesuitas, quienes controlan las logias, pasando así una vez más desapercibidos en la Historia, tal como dicta su juramento.

Y no porque sean profetas o adivinos, sino por ser ellos mismos los autores intelectuales capaces de describir un destino que a través de su control sobre la masonería, sobre el sionismo y sus grandes lobbys, sobre los gobiernos y sus ejércitos y servicios secretos, sobre la gran banca... hicieron realidad las deplorables guerras y conflictos vividos en el pasado siglo que siguen presentes en estos mismos momentos.

Jorge Guerra

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