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Los ovnis de Hitler (II)


15 jul 10. ¿Qué pasó con las cosmonaves después de la guerra? No se puede excluir la producción de una pequeña serie de Haunebu II. Las diferentes fotos de los Ovnis que después de 1945 muestran construcciones típicamente alemanas, nos lo hacen pensar. Algunos dicen que una parte de los ingenios se hundieron en el lago Mondsee en la Alta Austria; otros, que habían sido enviados a América del Sur, o transportados desmontados a piezas. Lo cierto es que aunque no hubieran llegado a América del Sur, ahí fueron fabricados nuevos aparatos con ayuda de planos de construcción. Se les hizo volar, y una parte importante de esta tecnología fue utilizada en 1983 en el programa de “Proyecto Phoenix”, al que en 1943 había precedido el “Proyecto Philadelphia” (se trata de experimentos de teletransporte, materialización y viajes en el tiempo efectuados por la marina norteamericana, que fueron coronados con el éxito más allá de lo que podían concebir en sus más alocados sueños. (Aquí habría material para otro libro, pero nos alejaría del asunto que abordamos aquí.)

<- 1943 buque Eldridge Experimento Filadelfia.- En 1938 se realizó una expedición alemana al Antártico, transportada por el portaaviones Schwabenland. Los alemanes se atribuyeron 600.000 Km. cuadrados de terreno, al que bautizaron como "Neuschwabenland" (Nueva Suabia). Era una región sin nieve, con montañas y lagos. Flotas enteras de submarinos del tipo 21 y 23 tomaron más tarde la ruta hacia Neuschwabenland. Hasta hoy, más de cien submarinos alemanes desaparecieron ahí. Entre otras cosas estaban equipados con tuba Walter, que les permitía permanecer varias semanas bajo el agua. Podemos imaginar que huyeron a Neuschwabenland con los discos voladores desmontados a piezas, o que por lo menos se llevaron los planos de construcción.

También podemos suponer, dado que las pruebas de vuelo fueron coronadas por el éxito, que al acabar la guerra trasladaron directamente allí los discos voladores. Esa suposición puede parecer atrevida a más de uno, sin embargo hay indicios importantes que permiten imaginar que aconteció así. Podemos entonces preguntarnos:

¿Por qué en 1947 los Aliados invadieron la Antártida a los órdenes del almirante E. Byrd,? Si sólo era una expedición, ¿por qué Byrd tenía a su disposición 4.000 soldados, un barco de guerra, un portaaviones totalmente equipado y un completo sistema de abastecimiento? Disponía de ocho meses, y sin embargo fue obligado al cabo de ocho semanas a interrumpirlo todo, tras haber sufrido enormes pérdidas de aviones. El número exacto jamás fue públicamente comunicado. ¿Qué había pasado?

El almirante Byrd explicaba más tarde a la prensa: "Es duro de comprender, pero en caso de una nueva guerra, deberemos esperar ataques de aviones que pueden volar de uno a otro polo ". Dejaba así translucir que allá abajo había una civilización avanzada que se servía, de acuerdo con las SS, de una tecnología superior.

En su libro Zeitmaschinen (Máquinas de Tiempo) donde entre otras cosas, se pregunta qué pasó con los Haunebu, Norbert Jünge-Ratthofer escribió: "A partir de mayo de 1945, los artefactos espaciales Haunebu I, II y III e incluso los discos voladores espaciales Vril 1 desaparecieron de repente sin dejar pistas [...]" En ese contexto, es extremadamente interesante saber que el Haunebu III del Reich alemán, tras su prueba de vuelo no 19°, habría puesto rumbo a Marte, en una expedición espacial, el 20 de abril de 1945, despegando de Neuschwabenland, entonces oficialmente un inmenso territorio del Reich alemán en la Antártida oriental.

Ignoramos qué pasó. Un año más tarde, en 1946, numerosos objetos luminosos de origen desconocido, pero indudablemente fabricados de forma artificial, se avistaron sobre Escandinavia, provocando una gran conmoción tanto en los Aliados orientales como occidentales.

Un año más tarde, en 1947, y durante los años 50, los objetos voladores luminosos fueron apareciendo en Norteamérica en número cada vez mayor. Ciertamente estaban pilotados por seres inteligentes, y con frecuencia eran redondos, en forma de disco o de campana. A veces también eran “objetos voladores no identificados” en forma de cigarro, a los que denominados como Ovnis.

Existen autores que dicen que, por lo general, estos “Ovnis” no se asemejaban a los fabricados por el Reich alemán. Sobre ese punto discrepo. Material fotográfico bien documentado demuestra que desde 1945, y en especial la versión Haunebu II fue avistada, incluso frecuencia.

Si como yo, el lector se hubiera interesado desde los 10 años en el mundo técnico de los Ovnis, podría verificar que, entre los casos en que hubo contactos personales con tripulante de Ovnis, existe un porcentaje particularmente elevado de seres muy hermosos de raza “aria”, rubios de ojos azules, que hablaban el alemán corriente u otro idioma con acento alemán (para los enterados, mencionamos el caso de Adamski, en 1952, el caso de Cedric Allingham, en 1954, y el de Howard Menger, en 1956).

También se dice que existen fotos en color de un disco volador tripulado por hombres que aterrizó para despegar seguidamente, y sobre el cual estaban dibujadas dos cruces, una Balkenkreuz y una cruz gamada. Esas fotos fueron tomadas en los años 70 en la RDA por un guarda nocturno.

A propósito de los ingenios voladores arriba mencionados existe un buen dossier de fotos y películas, como por ejemplo, la documentación en 60 mm, UFO Geheimnisse des 3. Reiches (Secretos de los Ovnis del 3.° Reich) (MGA Austria/Royal Atlantis - Film GmbH). Citamos también el dossier del americano Vladimir Terziski, que con ocasión de la conferencia sobre Ovnis en septiembre de 1991 en Phoenix, Arizona, proyectó diapositivas durante tres horas, y mostró las fotos de naves alemanas, de planos de construcción y de bases subterráneas alemanas.

El libro del comandante del ejército italiano del aire Renato Vesco resulta también muy interesante, así como el de Rudolf Lusar: "Die Deutschen Waffen und Geheimwaffen des Zweiten Weltkrieges und ihre Weiterentwicklung" (Las armas alemanas y las armas secretas alemanas de la Segunda Guerra Mundial y su desarrollo ulterior); J. F. Lehmanns Verlag, München, 1971.¿Comprendéis ahora por qué todo lo qué se refiere a los Ovnis pasa por la mistificación de los grandes medios de comunicación, y especialmente en Alemania?

Teniendo en cuenta este plan alemán, el mundo de la prensa y de los medios de comunicación, controlado por los Illuminati gracias al lobby anglo-americano-sionista, está preparado para invertir enormes sumas de dinero con tal de impedir al ciudadano alemán que investigue este terreno.


La pregunta que podemos hacer ahora es la siguiente:
¿De dónde obtuvieron los conocimientos indispensables para la construcción de esos ingenios voladores las sociedades secretas alemanas Thule y Vril? Y ¿de dónde procedía el saber concerniente a la genética, terreno en el cual los alemanes estaban igualmente muy avanzados con relación a otras naciones?

Según Herbert G. Dorsey y otros investigadores, no sólo fueron auxiliados por los contactos telepáticos con los extraterrestres que les suministraron los planos de construcción, sino también por el estudio de la propulsión de una nave no terrestre que habría caído intacta en la Selva Negra en 1936. Pero prácticamente no existe prueba alguna de este acontecimiento, ni testigos oculares aún vivos.

Sin embargo, estas pruebas existen en EEUU, e incluso en gran número. Por la misma época, los americanos registraron una serie de objetos que impactaron contra el suelo, cosa que no pudieron mantener totalmente oculta. Hablaremos de eso más tarde.

Volvamos a la política. Durante el tiempo en que I. G. Farben apoyó a Hitler, su compañero de cártel, la Standard Oil (Rockefeller) organizaba al pueblo contra los nazis

La Ford Motor Company al mismo tiempo que fabricaba armamento militar para el ejército americano, producía en Alemania vehículos militares para los nazis. Ford y Opel (filial de la General Motors, que es controlada por J. P. Morgan) eran los dos mayores fabricantes de coches en la Alemania de Hitler.

No importa quién ganara, las multinacionales fueron, desde el inicio, las vencedoras. Es según ese mismo principio que muchas empresas trabajaron durante la Segunda Guerra Mundial. ¿por qué nada de eso consta en los libros escolares o en las enciclopedias? Y concretamente en Alemania, donde aparentemente existe libertad de prensa y se enseña la verdad.

Una de las razones es la siguiente: en 1946 la Fundación Rockefeller donó 139.000 US$ para que se presentase al público una versión oficial de la Segunda Guerra Mundial que camuflase el apoyo de los banqueros americanos a la edificación del régimen nazi, y que mantuviese también silenciada la ideología mística y oculta de ese régimen. Uno de los principales patrocinadores era la Standard Oil Corp. de Rockefeller. Fuente: Sociedades secretas, revelaciones del SXX

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